Archivos para marzo, 2010

Es un tema del que Hele ya habló hace tiempo en su blog. No me he podido resistir a escribir yo también.

Lo primero: Ésta, como muchas otras, es una opinión muy personal. No tiene por qué coincidir con la vuestra, ni mucho menos. Pero seguro que tenemos algunos puntos en común.

Lo mío con las visitas comenzó cuando nació mi primer hijo, después de un parto muy largo que acabó en cesárea. A las pocas horas, la habitación estaba repleta de gente, aquello parecía una cafetería. Todos con risas, emociones, alegrías… menos mi mujer, que estaba exhausta y  recién operada y el bebé, que estaría pensando: “Joder, vaya familia de frikis me ha tocado”. Y yo, con ganas de estar sólo con ellos dos, disfrutar del recién nacido… Eran unos momentos muy especiales que eché a faltar.

Con el segundo  procuramos ser más estrictos, y se notó. Sólo los más allegados. Un momento. Ya en casa, venís cuando queráis. Fue una delicia. Por lo menos para mí (y para mi mujer).

Y luego, va y me vicio a los hospitales. Tengo una amiga, MG, a la que le encanta esto de irse de urgencias: el susto, el goterito de prednisona, las gafas de oxígeno y las inmunos. Eh, y cuando estaba de viaje por trabajo, lo que más. Le volvía loca.

Y siempre, cuando más fustrado y desolado estaba pensando en el porqué de toda esta situación, pensando en mi futuro, pensando en mi familia… aparecía la Tía Pepita del Pueblo, o el Vecino del Cuñado del Primo del Hermano del Sobrino de mi Suegro.

Empezaban esas sentadas interminables en el insufrible sofá de la habitación, o esas frases magistrales para levantar el ánimo del tipo: “vaya putada” o “con lo que a ti te gustaba viajar” o “con lo joven que eres”.  O esos temas de conversación forzados, cuando lo que necesitaba era silencio y tranquilidad.

¿Y los domingos por la tarde? ¿Tan pocas alternativas de ocio hay? Mareas de gente por los pasillos. Habitaciones a rebosar. Niños pequeños correteando. Un hospital está lleno de ENFERMOS. No es el lugar ni más agradable ni más saludable para llevar a un niño, pienso yo.

Desde mi punto de vista, un hospital no debe ser un punto para reuniones sociales, ni para tertulias. Además, en muchos casos (desgraciadamente) comparte el enfermo al que se visita habitación con otro enfermo… Imagínate la ilusión que le harán las visitas ajenas.

Releo ahora lo escrito y parezco un huraño, un insociable. No, no lo soy. Todo lo contrario. Simplemente me gusta disfrutar de la compañía. Poder interactuar. Sentirme cómodo. A gusto con ellos y ellos conmigo. Estar postrado en una cama, taladrado por las vías de los goteros, conectado a las inmunos, con las gafas de oxígeno, sin poder moverme apenas, con los ojos como un chino, hablando raro y de mal humor no es un buen momento para ser sociable.

Me ha costado mucho que gente muy cercana a mí, llegue a comprenderlo. Bueno, creo que no del todo, pero al menos lo respetan. Casi siempre.

¿Es tan difícil de comprender?

Que te sea leve, Hele.

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Es algo que no entiendo. No tiene explicación lógica que en una farmacia española puedas comprar un frasco de 20 uds. por 4$ y en Chile te pidan 80$, por uno de 100.  Si hacéis la cuenta es 4 veces más caro. Ni los tipos de cambio ni los costes de transporte podrían justificar nunca esa diferencia tan abismal…

Por otro lado, en Estados Unidos parece que se están empezando a dar cuenta de que la salud de un país es algo lo suficientemente importante para no dejarlo en manos en la empresa privada, que debe prevalecer el interés social sobre el económico. Por fin van a acabarse las escenas de gente muriendo en las puertas de urgencias porque se les niegue la atención al no tener seguro médico ni liquidez. O que esas aseguradoras te puedan”cancelar el contrato” si te pones “demasiado enfermo” o tienes una enfermedad rara. ¿Para qué coño te sirve un seguro entonces, para las gastroenteritis?

O jugar con el precio de los medicamentos… ¿Cómo es posible que un mismo frasco cueste 4 veces más en un país que en otro, independientemente de las ayudas estatales? Alguien se debe estar haciendo muy rico en la cadena de distribución ¿no? No dudo que pueda tener un coste más o menos elevado, debido a los costes de Investigación y Desarollo, a la exclusividad, a la novedad (aunque estos últimos dos aspectos son discutibles). O que haya una diferencia de precios lógica por tipos de cambio, por volumen, por costes de transporte…¿Pero un 400%?

No están vendiendo zapatos de lujo, ni perfumes. Venden salud. Y con eso no se debería jugar. Ni permitirse.