Archivos para enero, 2010

Así me he despertado esta mañana: con los brazos de plastilina.

Después de unos cuantos días de calma y tranquilidad, mi querida amiga MG ha vuelto a las andadas. No te echaba de menos, sinceramente.

Todo ha empezado a las dos de la madrugada. Abres un ojo. Miras hacia el reloj. Ves la hora. Es pronto. Como los bistecs: vuelta y vuelta. Pero algo va mal y no consigues volver a conciliar el sueño, entonces hay que recurrir al plan B: la radio. En una emisora, programa de toros. En otra, viajes a Alaska. Me queda lejos y no me atrae el destino, pero lo dejo. En condiciones normales, a los cinco minutos debería estar dormido, pero esta noche pasa algo. Me noto raro y creo que el cuerpo me está avisando.

Media hora después, harto de escuchar historias de Anchorage, me voy a por el típico vasito de leche calentito y entonces lo noto… Eeeeepa, que no me puedo levantar. Empujas y empujas pero las piernas pasan de ti. Están en huelga. Como uno ya tiene experiencia en el tema, recurre al truco de apoyarse en la mesita de noche. Joder, parece que vaya borracho perdido. Cocina. Leche. Azúcar. Microondas. Despensa. San Mestinón.

Ya, después de ver mi estado físico, sé que ya no me voy a volver a dormir. Empiezas a pensar en demasiadas cosas a la vez, a maldecir  a tu estampa y  a ponerte cada vez más nervioso. La madre que parió a la MG. Menos mal que a las 4 acaba lo de Alaska (¿viajes a Alaska?) y en otra emisora empieza “Si amanece nos vamos” que es bastante más entretenido.

A las 6 las noticias y a las 6:30, el despertador. ¿Has dormido bien? Uy, qué carita. Directamete, todo lo que sea levantar los brazos por encima de los hombros es una odisea. Lo de ducharme, mejor que no. Lo de afeitarme… tampoco.

Café doble, Mestinón, Prednisona, Imurel, etc. y a ver cómo pasamos el día.

Esto es vivir con Miastenia Gravis.

Al igual que cuando me iban a operar del timo, con las cataratas me dediqué a buscar información por la red sobre experiencias, vivencias, consejos… de personas operadas, y tampoco encontré nada. Voy a resumir cuál ha sido la mía por si le puede ser de utilidad a alguien que vaya a pasar por el mismo trago.

Supongo que cada oftalmólogo / hospital tendrá su protocolo, pero seguro que no difieren demasiado.

En mi caso, cuando se cerró el día de la intervención del primer ojo, ya me dieron un papel con las “pautas preoperatorias” que empezaban tres días antes de la intervención con un colirio antibiótico (supongo que como profilaxis). El día de la intervención, en ayunas, una hora antes de la cita en el hospital tuve que ponerme 4 tipos de colirios diferentes, cada 15 minutos: otro antibiótico, para dilatar pupila y para contraer párpado.

En el hospital, la cadencia de las gotas es de media hora, hasta que te baja el celador al quirófano. Allí te tumban en una mesa de operaciones, te tapan toda la cara con una sábana verde (menos el ojo, claro) y te ponen la anestesia con gotas (más gotassss). El ojo se te queda insensible al dolor, pero lo puedes mover y continúas viendo todo lo que te permite tu catarata.

Te bajan un aparato con una luz muy potente (es algo así como un microscopio por donde va a ir mirando el doctor) y empieza el show. Tú “sólo” tienes que mirar hacia donde te diga el Dr.  Subir, bajar… es un poco difícil, porque la luz es muy molesta, porque estás nervioso y porque notas como te están trajinando el ojo. Me recordó mucho a la experiencia que sientes en un dentista.

La operación dura unos 15-20 minutos y al salir, te examinan al cabo de un rato, y para casa. No sales de la operación viendo perfectamente. Ni mucho menos. Ves bastante borroso, con muchos destellos y brillos. La visión la vas recuperando durante un mes, aunque a la semana ya ves más o menos bien. En el mismo hospital veías a gente que salía con el ojo tapado y otros, como yo, al descubierto… Para lo que vas a ver el primer día, igual da.  Hasta que la pupila no se contraiga veras mal. No te duele el ojo, ni tienes molestias luego.

El tratamiento postoperatorio dura un mes y consta de tres tipos diferentes de colirios: antibiótico, lágrimas artificiales y diclofenaco.

Consejos: Lo primero, y aunque pueda parecer obvio, es escoger un buen médico y también un buen optometrista, que es el que elegirá la graduación de la lente que te van a poner y que gará que después de operado vayas a depender más o menos de las gafas o, incluso, dejar de llevarlas. La operación es sencilla, pero es una intervención quirúrgica en un ojo.

Las lentes: Hay de dos tipos: monofocales, en las que, después de operado, verás bien de cerca o de lejos, pero necesitarás gafas seguro para la visión no corregida. Y las multifocales, que sirven para todas las distancias.

Otro aspecto importante es que las multifocales no corrigen el astigmatismo, así que si lo tenías previamente, probablementetengas que usar gafas. Dentro de las lentes multifocales, hay varias marcas y, cada una tiene sus ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, las que llevo yo (Acrilisa de Zeiss) funcionan mejor en ambientes iluminados, y de noche, con las luces, se ve un pequeño halo.

No se nota absolutamente nada en el ojo: ni cuerpos extraños, ni escozor… Es como si no llevaras nada.

Con las lentes multifocales tienes que aprender a “ver”. Hay que cogerle el punto de enfoque correcto. Los primeros días cuesta un poco, pero luego lo haces intuitivamente y conforme va pasando el tiempo y vas recuperando agudeza visual, mucho mejor.